El otro día pensaba que quizá por el modo en el que normalmente me refiero a ella, podría paracer que en general menosprecio a la religión. Sin embargo, he de decir que hoy en día no la encuentro tan inútil y tan sinsentido como lo he hecho tiempo atrás. Respeto la religión como algo sagrado (en el sentido puro y espiritual de la palabra), aunque ajeno a mí. Normalmente la disfruto desde la distancia, observando atentamente sus rituales y dinámicas desde fuera. Dicho esto...
En Diciembre los fineses celebraron el 90 cumpleaños de su pequeño y jovencito país. El orgullo silencioso y humilde que los fineses profesan hacia su país es algo que admiro, y que, sin haberlo conocido nunca, añoro, y como extranjero adoptivo y enamorado del lugar, comparto.
Por una mezcla de ambas ideas, es por lo que decidí levantarme temprano aquel Sábado para asistir a los oficios que se celebraron en la pequeña iglesia del pueblo. Para quien no lo sepa, cuan país islamista retrógado y fundamentalista, en Finlandia (con su estado de bienestar, su equilibrio social y su virtualmente inexistente corrupción) no hay separación entre estado e iglesia.
Casi todo el pueblo estaba allí, claro. No entendí ni papa de lo que decía el cura o las diferentes personas que se subieron al púlpito, pero fue agradable formar parte del ritual, y observarlo todo con la calma del que se siente invisible. También fue una buena idea sentarme tan cerca del órgano, y cerrar los ojos para dejar que sus graves estremecieran mis entrañas y alma.
También disfruté escuchándolos cantar (por algún motivo me gusta mucho ser testigo de rituales que implican cantos colectivos), especialmente a los ancianos y ancianas. Sus voces; el sentimiento latente en letras que no entiendo. A un par de asientos de mí, también junto al órgano, se sentaba el ex organista, un hombre pequeño y muy viejo que ya había visto otras veces por el pueblo.
Había oído que hace unos años tuvo que jubilarse debido a una incipiente artritis y un implacable Alzheimer. También que desde el diagnóstico y a pesar de su avanzada edad, empezó a hacer deporte como un psicópata para combatir la enfermedad (siempre se le ve pueblo arriba o pueblo abajo esquiando, con el trineo, o paseando, y Jukka dice que en Verano hace unos 100 kms diarios en bici). Quizá fue por eso por lo que encontré tan espiritual escucharlo cantar -entonaba muy bien, y cantaba débilmente con su voz vieja y quebradiza, aunque ligeramente más alto que los demás. Así mismo, aunque intentando ocultarse de los demás, tocaba tímidamente algunos trozos de las canciones con sus dedos temblorosos en el órgano de aire ficticio que se imaginaba delante suya.
Menos mal que justo en ese momento llegaron algunos niños de mi escuela, quienes me devolvieron en mí al saludar mi presencia con gran sorpresa y amplia sonrisa.
Si no, de tanto tirar y tirar mirando al viejo, se me hubiese terminado deshilachando el alma por los puños.
Sunday, March 16, 2008
El ex organista de Muonio
Saturday, March 15, 2008
Hipocresía Rimbombante
Hoy se me olvidó que me propuse no volver a leer las noticias, y cuando quise darme cuenta, me encontré con esto (está en inglés).
Si las agencias de noticias me ponen de mal humor, es por la efímera vacuola en la que normalmente se sitúa el contexto de la noticia y por la simpleza con la que se presentan los temas, omitiendo... bueno, lo que quiero decir es que normalmente siento que yo contaría las mismas noticias de una forma bien distinta.
En la noticia esa se habla de la cumbre que hace poco celebraron los países islámicos, en la que, entre otros temas, sí, también salió el tema de las caricaturas de Mahoma vs Libertad de Exrpresión. Vaaale.
Esta Europa democrática y moderna que nos presentan (y con la que no me identifico para nada) se lleva las manos a la cabeza escandalizada ante tal primitivo y arcaico ataque a la libertad de expresión de los individuos. Así puesto, puede ser verdad que (lo que esta gente llama) el Islam y (lo que pretenden que sea) Europa no encajen bien juntos.
Estoy de acuerdo, un poquito menos de intolerancia, etnocentrismo y estrechez de miras es lo que hace falta.
Si alguien quiere burlarse de otras personas ridiculizando sus creencias espirituales o lo que aquellas consideran sagrado, las libertades fundamentales, entre las que están la libertad de expresión y prensa, le amparan, y ninguna insitución religiosa-fanática puede impedirlo en pos de valores anacrónicos y anquilosados en el pasado, que no todo el mundo tiene que compartir.
¿O sí?
POR FAVOR.
Tuesday, January 22, 2008
Amigo, ¿sabe usted contar?
Hace ya unas semanas me llegaba al inbox un email cuanto menos informativo del bueno de Azafrán, y hoy que me pillo con menos pereza de la mandada, he decidido ponerlo aquí para hacer extensible la invitación a la reflexión.
Weno, he aquí el susodicho email:
"Hola compis, llevo algún tiempo con una idea rondandome la cabeza, al parecer es algo que muchos hemos pensado alguna vez, pero por diversos motivos, hemos declinado de hacerla. No quiero darle mas vueltas, de lo que os hablo es de Apostatar (¡borrarse de la iglesia!).
Me he estado informando y he encontrado una pagina que explica como hacerlo.
Bien, no quiero entrar en juicios morales y tal, porque es algo muy personal, asi que no pienso intentar convenceros de nada, solo decir, a los que lo tengais claro, que podemos ponernos de acuerdo, y hacerlo de una vez por todas.
Yo lo tengo claro, el que se anime, que se ponga en contacto conmigo.
¡No mas hipocresia en mi nombre!
Fran
Pd: que Dios nos pille confesaos....."
Monday, January 14, 2008
Apendix
Bueno, si empezar a escribir un blog manteniendo a la desidia a un brazo de distancia es difícil, es sorprendente lo fácilmente que la desidia se cuela por donde uno menos lo espera y, cuando queremos darnos cuenta, ya llevamos más de un mes sin escribir nada.
(Me) Da qué pensar.
Si descubro que para escribir he de tomármelo como una especie de obligación, entonces pienso que no hay motivo por el que deba escribir. Motivo por el cual en los últimos años he escrito muchísimo menos que en otros momentos.
Sin embargo, y aunque me sienta tentado, evito verlo enteramente como un tema de falta de disciplina, lo que seguramente también sea. El hecho es que las ideas confluyen, saltan alegremente por la superficie como peces juguetones dejándose ver por unos segundos aquí y allá. Como una vasija abierta bajo la lluvia, me lleno de detalles de la cotidianeidad que se me presentan como imágenes perturbadoramente significativas, de revelación, de síntesis, de alegría o soledad.
Así mismo tengo la vanidad de ver mis profundos estados de melancolía como signo inequívoco de que el sufrimiento y el vacío al que me impongo tan injustificada e innecesariamente son prueba de la existencia de una latente necesidad de comunión, por escribir.
Y es también así, cuando lo pienso con calma, como finalmente descubro que mi incapacidad para escribir, por debajo de una falta de disciplina, es en realidad el murmullo de una incapacidad mucho más profunda y trascendental, que tiene que ver con el encuentro con el otro, con la mística experiencia de ser uno mismo: la incapacidad de comunicarme con los demás.